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El sargazo, el villano de la temporada

  • hace 19 horas
  • 6 min de lectura

El Sargazo es el término que más estuvo dando vueltas en redes sociales y medios digitales esta temporada. Una palabra “odiada” que llegó hace algunos años para quedarse y que despierta cientos de interrogantes: ¿De dónde viene? ¿Por qué se produce este fenómeno? ¿Por qué avanza sobre zonas que no le son propias? ¿Qué daños causa? ¿Cómo se combate? y tantas otras preguntas que generan la necesidad de un análisis más profundo.


Mientras, hay destinos que se destacan por la ausencia total de Sargazo, en el mismo Caribe mexicano. Como es el caso de Bacalar, donde se encuentra la laguna más famosa de México. La Laguna de los 7 Colores, al ser un espejo de agua dulce, y no de mar, no es afectada por este fenómeno y sigue maravillando a los visitantes los 365 días del año con sus aguas impolutas, completamente libres de sargazo.



¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE SARGAZO?


Empecemos por entender de qué se trata. Cuando hablamos de sargazo (Sagassum spp.) nos referimos a un género de macroalgas pardas de la clase Phaeophyceae que flotan formando colonias muy extensas. Para entender mejor cómo se mueven, digamos que existen dos especies principales de sargazo: Sargassum natans y Sargassum fluitans, que más allá de sus diferencias en tallos y hojas, presentan vesículas de aire que les permiten flotar. Estas macroalgas de flotación libre no están adheridas a ningún sustrato y, gracias a estas vesículas llenas de aire, pasan toda su vida flotando en la superficie marina. Las grandes masas formadas por estas algas se mueven en el agua por acción del viento y de las corrientes oceánicas, creando ese efecto de alfombras oscilantes que cubren la superficie del mar.


El sargazo, el gran villano de esta temporada, cumple en realidad una importante función biológica cuando nada disperso en aguas abiertas. Es un ecosistema donde habitan diversos invertebrados, peces, tortugas, cangrejos y microorganismos que encuentran allí alimento y refugio. Es lo que en biología marina se conoce como sargósfera, un fascinante ecosistema vivo en constante movimiento y transformación.


¿POR QUÉ HAY SARGAZO EN EL CARIBE?


Esa gran masa flotante de algas se concentró históricamente en el denominado Mar de los Sargazos, una zona del Atlántico septentrional que no tiene límites definidos, sino que va variando de acuerdo a las corrientes marinas. Allí, el sargazo es parte vital de un ecosistema donde, como dijimos, se desarrollan todo tipo de especies, incluidas ballenas, a las cuales brinda protección, refugio y alimento. Este colchón de algas es también usado por muchas especies en su etapa reproductiva, por ejemplo, durante el desove. Es como una gran selva marina que, además, provee oxígeno, nutrientes y captura carbono. Su rol, por lo tanto, es primordial.


Pero, y siempre hay un pero, hace algunos años, el cinturón flotante de sargazo empezó a llegar a las costas y dejó de resultar tan encantador. ¿Cuándo sucedió esto y por qué? El cambio aparentemente se inició a comienzos de la década pasada, entre 2010 y 2012. A partir de ese momento comenzaron a detectarse cantidades anormales de sargazo en las costas del caribe y todo el paisaje costero empezó a cambiar. El sargazo, antes contenido en el mar abierto, amplió su área de expansión geográfica y llegó a las playas de arena blanca. cambiando la fisionomía de las costas y dejando múltiples consecuencias tras su arribo.


La llegada de estas macroalgas al Atlántico tropical, el Golfo de México y costas caribeñas, puede haberse producido por diversos factores. La causa de base que siempre se menciona es el calentamiento global y la modificación de las condiciones atmosféricas, situación que provoca alteraciones en las corrientes oceánicas, además de cambios en la temperatura del agua. Otro responsable es el proceso de eutrofización del océano, el exceso de nutrientes provocado en parte por vertidos industriales y desechos agrícolas en los grandes ríos que luego desembocan en el mar. 

Así como se creía que estas masas de algas provenían del Mar de los Sargazos, otra corriente de investigación localiza el origen en una zona comprendida en el norte de Ecuador entre Brasil y África, denominada la Región de Recirculación del Noreste del Ecuador (NERR). El sargazo de este denominado Gran cinturón del Atlántico se beneficia de los nutrientes presentes en el polvo del desierto del Sahara en África. Continuando su recorrido, se sospecha que los nutrientes y materia orgánica en la desembocadura de los ríos Amazonas y Orinoco podrían haber alimentado aún más a estas algas favoreciendo su expansión descontrolada. Lo que queda claro es que todavía se está estudiando el movimiento de las masas de macroalgas para entender bien el origen y para anticipar su llegada a las costas. También se estudia su fisionomía y su genética, porque las diferencias en las especies de algas pueden dar pistas sobre su proveniencia y sobre la ruta que las lleva a las playas del Caribe.


Lo cierto es que, en estas aguas, esta biomasa encontró nutrientes en cantidad, en parte también debido a las surgentes naturales, que le aportaron las condiciones ideales para reproducirse, crecer y seguir expandiéndose aún más. Es como si hubiera hallado el ambiente perfecto para aumentar su volumen a un ritmo veloz, abarcando cada vez mayor superficie y tiñendo de marrón las playas caribeñas.


POR QUÉ EL SARGAZO ES UN PROBLEMA (Y UN DESAFÍO)


Ahora ¿Por qué esta selva marina de algas, tan beneficiosa en mar abierto, se vuelve una amenaza cuando se acerca a las costas? Las consecuencias negativas son variadas y de índole diverso. Por un lado, los denominados Eventos de Inundación de Sargazo (SIE) pueden llegar a dañar ecosistemas enteros, perjudicando la vida marina. La acumulación de algas no permite el paso de la luz solar, indispensable para la fotosíntesis de corales y otras hierbas marinas. A su vez, al descomponerse, reducen la cantidad disponible de oxígeno en el agua, provocando condiciones de sofocación y anoxia que perjudica a diversas especies. Esta situación también es aprovechada por especies invasoras. Finalmente, se termina desestabilizando todo el equilibrio biológico.

El sargazo además, en su recorrido, va absorbiendo y arrastrando todo tipo de desperdicios como microplásticos, metales, pesticidas y demás sustancias tóxicas que, al acumularse, resultan letales para el ecosistema costero.


A todo este desequilibrio en el ecosistema se suman otras consecuencias que afectan de forma directa al ser humano, tanto a nivel de salud, como a su sustento y economía. Las algas, al descomponerse, liberan gases como el metano y el ácido sulfhídrico, que resultan perjudiciales para las personas. Además de provocar un olor fétido, la exposición a estos gases puede producir problemas respiratorios, neurológicos y dermatológicos, entre otros.


A nivel económico, el paisaje de aguas turquesas y playas de arena blanca se transforma y las denominadas mareas marrones ahuyentan al visitante, perjudicando a todos los eslabones implicados en los circuitos turísticos de la costa. Otros actores perjudicados son los pescadores, que ven diezmada su pesca a raíz de este fenómeno. 


¿QUÉ SE ESTÁ HACIENDO Y QUÉ SE PUEDE HACER A FUTURO PARA COMBATIR ESTA PROBLEMÁTICA?


Con los años se entendió que, una vez que el sargazo llega a la costa, ya es tarde. Lo ideal es anticipar la llegada y combatirlo en el mar para que no termine su descomposición en las playas. Además, cuando se pretende eliminar el sargazo en las costas, se utilizan máquinas pesadas que erosionan el suelo y provocan un daño aún mayor. Los desechos se acumulan en otras zonas menos turísticas y eso también es completamente indeseable porque genera áreas poco saludables y afecta la capa freática. Actualmente se están implementando barreras de contención para evitar la llegada masiva. La herramienta más valiosa es la localización de las masas de sargazo a través de su rastreo geoespacial, lo que permite anticipar y tomar medidas con mayor margen de tiempo. 


Sin embargo, la gran envergadura de este problema implica acciones a futuro centradas en el aprovechamiento de este recurso, en su transformación y en el desarrollo de una cadena de valor en torno al sargazo. Se están estudiando y experimentando diversos usos de estas algas como biocombustibles, biomateriales, fertilizantes, materiales de la construcción y como materia prima para diversas industrias, como la agrícola- ganadera o la farmacéutica. 


Todas estos incipientes usos de este recurso biológico conllevan investigación y requieren de financiamiento. Ese es el principal desafío actual para los gobiernos de la región afectada, proveer de los recursos y del capital necesario y coordinar acciones conjuntas con el sector privado para el aprovechamiento de esta biomasa, convirtiendo la amenaza en una oportunidad.




 
 
 

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